Al final del diner hay un hombre sentado. Sostiene en sus manos un viejo libro con tapas de cuero en el que apunta algo. Es un hombre corriente, de unos sesenta años. Nada lo diferencia de los demás. Pero en sus manos está el poder de conceder deseos. Siempre a cambio de una tarea, de una misión. Una mujer se le aproxima: «He oído que aquí está muy bueno el sándwich de salami». El hombre le hace un gesto con la cabeza y la mujer toma asiento. Su marido tiene alzheimer y ella quiere que se cure. El hombre abre el libro y le dice a la mujer lo que debe hacer. Poner una bomba. Matar. La mujer lo mira espantada. ¿Estará dispuesta a hacer lo que dice el hombre a cambio de obtener su deseo?
Con esta sugestiva dinámica se desarrolla The Booth at the End, una serie creada por Christopher Kubasik y protagonizada por Xander Berkeley (el agente agente George Mason en 24) que, hasta el momento, cuenta con dos temporadas, cada una de cinco episodios de duración. Con un guión que te mantiene en vilo y una acertada dosis de indagación psicológica y suspense, The Booth at the End explora la condición humana y su capacidad de dejar de lado la moral para lograr la consecución de anhelos y ambiciones.
El hombre, una figura misteriosa de la que desconocemos su procedencia, lee en el libro las acciones que deben realizar los individuos que le visitan. Las personas deben regresar cada cierto tiempo y explicarle con detalle las pesquisas que han efectuado hasta el momento. El hombre escucha. Asiente. Hace algunas preguntas. No juzga. No obliga. Simplemente escribe en el libro los entresijos de cada caso, espeluznantes en ocasiones, tiernos en otras. Si la persone concluye la tarea con éxito, su deseo se cumple.
La serie, que posee una narración minimalista de plano contra plano que recuerda a In Treatment, y una estructura donde se desgranan varias historias por capítulo, consigue mantenernos en tensión, al mismo tiempo que nos hace plantearnos el límite de nuestras propias convicciones morales si tuviéramos que enfrentarnos a situaciones semejantes. Salvar la vida de un familiar. Amar a un hijo deficiente. Poder ser más atractivo. Lograr el dinero suficiente para sacar a nuestro padre de la ruina o volver a escuchar la voz de Dios son algunas de las situaciones que se plantean en The Booth at The End, a través de las historias de James, Allen, Jenny, Melody, Tyler, Carmel, Willem, Doris, Simon y Richard. A cambio, ellos deben matar, robar, abandonar, seducir, hacer llorar…
¿Eres capaz de acallar tu conciencia?
Sin embargo, lo verdaderamente apasionante de esta serie es asistir al desarrollo y perfeccionamiento de los planes, a veces muy complejos, por parte de personas corrientes; la pérdida (o no) de las restricciones éticas y las distintas excusas y equilibrismos morales de los personajes para convencerse a sí mismos de la inevitabilidad de sus actos. ¿Dónde se encuentra la difusa frontera entre el bien y el mal? ¿Somos capaces de traspasarla o nuestra conciencia nos dictará dar marcha atrás? Y si se cumple nuestro deseo, ¿cuáles serán las consecuencias para los demás?
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| Doris, ¿una simple camarera o algo más? |
Aunque la primera temporada de The Booth at The End es redonda de principio a fin, la segunda, aunque muy recomendable, adolece de una cierta repetición de fórmula y un cierto declive de las historias. A pesar de este hecho, en la segunda temporada se introduce una nueva línea argumental de gran interés que ya se insinúa en la primera temporada: ¿Quién es el hombre: un enviado de Dios, del demonio o alguna otra clase de ser sobrenatural? ¿De dónde viene? ¿Qué es lo que busca? ¿Se oculta de alguien? Además, se conocen más pormenores de la historia de Doris, la cansada y solitaria camarera del diner que se siente atraída por el hombre.
En la segunda temporada, este personaje efectúa un cambio muy significativo: hay algo diferente en él. Nada queda de la triste camarera que parecía buscar un poco de ternura. Ahora posee un gran atractivo y seguridad en sí misma, y el espectador es consciente, a medida que avanza la narración, de que ella sabe cuáles son los secretos del hombre. Poco a poco se irá entreviendo la verdadera naturaleza de Doris, una especie de némesis del protagonista, que guarda en su interior un deseo: conseguir que el hombre misterioso corresponda sus sentimientos.
Durante esta temporada, el hombre también hace un trato. Doris será la encargada de leer en el enigmático libro lo que él tiene que realizar a cambio. ¿Cuál es el anhelo del hombre? Comprender qué es lo que impulsa a los seres humanos a hacer tratos con él, averiguar cómo es el sentimiento que los corroe por dentro. Sin embargo, esta historia que, a priori parece muy sugerente, tanto en el tratamiento como en la resolución carece de fuerza que merece un argumento semejante.
Esperemos que la tercera temporada recupere el empuje inicial y continuemos asistiendo al desarrollo de una serie sencilla de forma, pero con un guión complejo y original que, sin duda, hay que ver.
Nota en Mis Puntuaciones
Ficha técnica
Título original: The Booth at The End
Cadena: FX
Año de creación: 2010 (dos temporadas)
Creada por: Christopher Kubasik
Official Website


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ResponderEliminarMUY BIEN!! :) Tenemos que hablar sobre lo que pediríamos...
EliminarReproduzco el comentario que creí que ya tenía este post (mío, sí). No he leído mucho de la entrada porque me ha conquistado la premisa de la serie. ¿Cuántos episodios son? Sólo encuentro una temporada. Interesantísimo, en cuanto pueda ver algo me paso a comentar. Gracias por descubrirnos estas cosas!!
ResponderEliminarPara eso estamos!! Es una serie muy buena, con cinco episodios por temporada (dos hasta el momento). Vamos, que te la ves en un periquete. Yo la encontré fácil en ThePirate, mira a ver, si no me lo dices, te la busco y te envío un mensaje a Twitter, ¿vale? :D Gracias!!
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