30 marzo 2012
'Inside Men' o las oscuras motivaciones de un atraco
John Coniston es un gris director de un depósito de moneda donde se acumulan, en carros tapados por plásticos, millones de libras. Es un hombre apocado, amable. Pero le gustaría ser otro distinto. Sacar al Mr. Hyde que se esconde en su interior. Él sabe que su verdadero rostro está ahí, bajo la máscara. Necesita respeto, perder el miedo, que la adrenalina corra por sus venas.
Chris y Marcus trabajan en el depósito. El primero es un guardia de seguridad con graves problemas familiares y el segundo es un operario de baja cualificación que sueña con tener mucha pasta y gastar a raudales. Ambos representan una Inglaterra suburbial donde los trabajos precarios y la monotonía están a la orden del día. Cambiar de forma de vida se convierte en un sueño, en una aspiración para muchos. Pero esto no es posible. No sin una adecuada cantidad de dinero.
Con esta premisa arranca Inside men, una pequeña joya de la BBC, conformada por cuatro capítulos de una hora de duración, que explora las motivaciones de los personajes a la hora de cometer un salvaje robo en el lugar donde trabajan. El tema del asalto, ya sea a un banco, a una joyería o a un hipódromo, es uno de los más recurrentes en la historia del cine (véase excelentes muestras como Atraco perfecto, La jungla de asfalto e, incluso, Reservoir Dogs) y también uno de los que, personalmente, más me hacen disfrutar.
26 marzo 2012
'Boss', la enfermedad del poder
Sentado en un matadero abandonado, un hombre recibe una terrible noticia. Se oye la voz de la doctora. Serena. profesional. Primerísimo primer plano de una radiografía, unos dedos que señalan un una rara enfermedad llamada Demencia de Cuerpos de Lewy. La progresión degenerativa es lenta, inevitable e incurable. Afecta a la inteligencia, a las percepciones, a la orientación. Discurso inconexo, sin sentido. No se es consciente de que se repiten u olvidan cosas. Alucinaciones visuales, paranoia, delirios, depresión, ansiedad, rigidez muscular, temblores, pérdida de la memoria y el lenguaje… Plazo para morir: de 3 a 5 años.
El hombre sentado en el matadero es Tom Kane, el alcalde de Chicago, el Boss. Se levanta. Todavía está digiriendo la información. Dice: “La vida, con todos sus miedos y preocupaciones, al final no es gran cosa, seas cerdo o trabajador”. Sube al coche oficial. Está destrozado, pero intenta repetir el discurso que dará al cabo de pocos minutos. Sale del coche. La asesora le bombardea con las indicaciones de última hora. Le ponen un poco de colorete. Sube al podio. Y saluda. Es Tom Kane, el alcalde de Chicago. Y parece en plena forma.
De esta manera tan impactante comienza Boss, una serie estupenda protagonizada por Kelsey Grammer, actor conocido entre el gran público por su papel en Frasier, que se alzó con el Globo de Oro al Mejor Actor ante rivales de la talla de Bryan Cranston (Walter White en Breaking Bad) o Damian Lewis (el sargento Brody en Homeland). A lo largo de los ocho capítulos que constituyen la primera temporada, asistimos a la lucha de un político por mantenerse en el poder a toda costa, a su soledad, a sus conflictos familiares y a la oscura organización de una ciudad.
20 marzo 2012
‘Black Mirror’, la aterradora cercanía del futuro
¿Te imaginas al primer ministro obligado a beneficiarse a un cerdo para salvar a una ecoprincesa? ¿Un mundo futurista donde las personas tengan implantado un chip en el que quede registrada toda su vida y les permita revisar, obsesivamente, conversaciones, discusiones, mentiras? ¿Y un escenario opresivo como el de la novela 1984, de Orwell, donde la única forma de escapar sea participar en un Operación Triunfo terrorífico? Pues no hace falta que te lo imagines porque Black Mirror lo hace por ti.
Con un guión demoledor y apasionante, esta miniserie británica de tres episodios, creada por Charlie Brooker en 2011, es una de las más impactantes que he visto recientemente. Cuando el espejo negro se enciende ya no puedes apartar la vista. Quedas hipnotizado frente a la pantalla. Cada una de las historias, muy diferentes entre sí, se sitúa en un futuro incierto. Pero, al mismo tiempo, ese futuro es tan cercano, tan familiar, que intuyes que la ficción podría sucederte a ti. Quizás no ahora, pero sí pronto, muy pronto.
14 marzo 2012
Especial 'The Wire' (II): ¿quiénes son los verdaderos villanos?
The Wire tiene una característica fundamental que nos hace entender mejor la sociedad en la que vivimos: explica de manera diáfana quiénes son los verdaderos criminales y cómo el poder extiende sus tentáculos a todos los estratos sociales. La verdadera violencia, la estructural, no la ejercen los camellos como Avon Barksdale o ‘Stringer’ Bell, sino los altos cargos policiales, políticos, senadores, banqueros, gobernadores y directores de medios de comunicación, capaces de tejer una red de intereses y mentiras compartidas para perpetuarse en el poder mediante la utilización fraudulenta de los recursos sociales y el tráfico de influencias.
Desde mi punto de vista, The Wire narra de manera magistral el incuestionable hecho de que los traficantes de la droga son criminales que pertenecen a una categoría inferior a los verdaderos villanos de guante blanco. Esta clase de delincuentes no se mancha las manos con la violencia callejera y la venta de droga en las esquinas es un juego de niños. Su liga es otra: la que se juega en el campo de los intersticios sórdidos y podridos de la política como arma de dominación económico-social.
09 marzo 2012
Especial 'The Wire': una declaración política de principios
Cuando le preguntan por The Wire, David Simon explica que, aunque siempre haya sido tildada de verídica, la serie ofrece su propia visión de la sociedad en Baltimore, un punto de vista subjetivo sobre la corrupción política, la educación, los medios de comunicación y el tráfico de droga. Si bien es cierto que The Wire respira Baltimore por todos sus poros, lo esencial de esta serie magnífica es que ha conseguido trascender de su ámbito local para reflejar problemáticas universales que afectan al conjunto de la sociedad.
La pobreza es un semillero para el delito, aquí, en Baltimore o en cualquier otro lugar. Es muy difícil que los pobres puedan romper las rígidas fronteras de la sociedad estratificada y salir del círculo vicioso de la marginación, de la falta de educación, de la criminalidad. El poder, en cualquiera de sus esferas (político, sindical) es, en numerosas ocasiones, un lugar oscuro, habitado por personas sin escrúpulos que no dudan en hacer lo imposible por lograr su propio beneficio.
06 marzo 2012
David Simon retrata el absurdo de la guerra en ‘Generation Kill’
Una guerra ridícula. El lugar poco importa. Es Irak pero podría haber sido cualquier otro sitio. Mandos incompetentes que arriesgan las vidas de los soldados para medrar en política. La estupidez que se convierte en asesinato. La brutalidad y sordidez de los caminos llenos de cadáveres. Los asedios a las ciudades. La debilidad de un enemigo que, casi sin equipamiento, planta cara al invasor.
Generation Kill es la serie bélica que mejor retrata el absurdo de la guerra. Este tema tan complicado y árido ha conseguido apasionarme gracias a un estupendo guión y a una producción extraordinaria, que ha llegado a nuestras pantallas de la mano de esa criatura talentosa llamada David Simon y la HBO. La miniserie, que se estrenó en 2008 y consta de siete episodios, está basada en la novela homónima de Evan Wright, donde relata su experiencia como reportero junto al Primer Batallón del Cuerpo de Marines de Estados Unidos durante la Guerra de Irak.
02 marzo 2012
Juego de Tronos: rodaje en Islandia y un aplauso para los extras
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