21 mayo 2012

Smash: del éxito del piloto a la vergüenza de Bollywood


Me esperaba un número apoteósico en plan New York, New York o Life is a Cabaret. Pero no. Smash se ha despedido de nosotros de la misma forma que se ha desarrollado: sin dejarnos impacto emocional ni huella indeleble. Aún así, ésta que escribe, que es de corazón gentil, creyó percibir en la sesion finale (y también en el penúltimo episodio) una cierta recuperación del espíritu de una serie que nació prometiendo mucho −qué maravilla de episodio piloto− y que, sin embargo, ha caído en el limbo de las series de consumo rápido y olvido fácil. 

Sin embargo, en esta época de sequía televisiva donde habrá que esperar hasta el otoño para ver si Treme nos devuelve la esperanza, series como Smash nos han ayudado a pasar el rato. Hemos deseado dar una patada en la espinilla al desagradable trepa de Ellis. Nos hemos debatido en la duda de si Ivy (Megan Hilty) tiene más talento que Karen (Katharine McPhee) y hemos disfrutado comparando la pechuga de la rubia con las escuálidas costillas de su contrincante cantarina. Hemos sabido que Derek Wills (Jack Davenport), aunque se las dé de víbora, tiene un corazoncito sensible en su interior. Y, por qué no decirlo, hemos esperado a que la sosainas de Karen se desmelene y dé lo mejor que lleva dentro, al igual que en American Idol. Porque sí, mucha voz, muy guapita, pero ¿verdadera garra de super STAR? Lanzo la cuestión al aire…

14 mayo 2012

Mujeres Desesperadas: la infelicidad tras el éxito (II)


En el anterior post, hablábamos de la desesperanza que se puede encontrar detrás de la vida aparentemente feliz de cualquier persona. Estas mujeres, que han conseguido un cierto status en la vida, que son guapas, tienen un marido e hijos y viven en maravillosas casas residenciales ubicadas en un barrio de ensueño, tienen problemas que esconden al resto del mundo. E, incluso a veces, a sus mejores amigas. Por eso Marc Cherry, el creador de la serie, dice que Mujeres Desesperadas es “una exploración de la infelicidad de las mujeres después de conseguir lo que quieren”. 

Sin embargo, este acercamiento a la infelicidad femenina siempre tiene un punto de comedia que alivia los momentos de tensión dramática para que la historia no caiga en un sentimentalismo facilón y lacrimoso. Cuenta Teri Hatcher (Susan Mayer), en la entrevista que le hicieron en el programa Inside the Actor’s Studio, que Cherry les dio una directriz general: “Todo tiene que ser cómico”. “Marc –continúa Hatcher- procede de la comedia. Así que, aunque sea la escena dramática más triste, le gusta que haya algo divertido. Recuerdo lo que una vez me dijo Annette Bening, que las cosas más divertidas surgen en las lugares más serios, desesperados y sombríos”. 

08 mayo 2012

‘Mujeres desesperadas’: gracias y hasta siempre (I)


Han sido ocho temporadas. Se dice pronto. Hemos asistido a amores, desamores, odios, risas, hijos que crecen y se emancipan, glamour, misterios, asesinatos, enfermedades, dolor, muerte y, por supuesto, amistad. Mucha amistad. Porque, a un ama de casa al borde de un ataque de nervios, ¿qué le queda más que confiar sus temores y desvelos a sus mejores amigas? 

Entre las vallas blancas y los perfectos jardines de flores ornamentales de Wisteria Lane, el barrio más glamoroso de la tele, se ha ido desgranado las historias de Mujeres Desesperadas (Desperate Houwives) una serie que, con los consabidos altibajos, ha conseguido mantener la audiencia hasta el final con una fórmula de misterio, comedia, amor, sexo, cotilleos de vecinas y un reparto de actrices que ya le gustaría a Almodóvar.