26 julio 2012

¡Qué difícil es elegir la mejor serie!


Tras la Guerra de Series que propuso El País, muchos tuiteros y bloggers que día a día están en los foros comentando, reflexionando y hablando sobre series de televisión, mostraron su descontento o, más bien su desconcierto, ante los resultados que iban sucediéndose. Aunque numerosos tuits pusieron en evidencia que en las votaciones por Internet no prima la calidad de las series sino su popularidad, las voces discrepantes fueron cuantiosas. No podían creer que series tan aclamadas por la crítica, que se han convertido en clásicos de culto como Los Soprano, pudieran caer frente a otras de menor enjundia seriéfila, aunque fueran un fenómeno como Lost.

Algunos, para mi gusto, se lo tomaron demasiado en serio. Ni que se fuera a decidir la permanencia del euro, rayos y centellas. Aunque también pude comprender a los fans de Los Soprano o The Wire, entre los que me encuentro, viendo con cara pétrea y mirada desolada cómo las maravillas de Chase o Simon se iban por el desagüe de las perdedoras. Nos hubiera gustado que el mundo fuera tan refinado como nosotros y que en El País apareciera un flamante titular con nuestra serie predilecta brillando en rutilantes luces de neón.

Pues no. Los personajes amarillos se impusieron. ¿Cómo no? ¡Si han sido omnipresentes cada vez que se te ocurría hacer zapping! ¡Y durante más años de los que tiene Carrillo! Además, Los Simpson son geniales, dejémonos de chuminadas. Les gusta a todos. A todos. Niños, abuelos, marujas, chavalones… En cambio, ¿os imagináis a los canis y marus que ven Tele 5 comentando lo increíble que es el personaje de Omar y la fuerte crítica de The Wire al sistema económico-social del mundo desarrollado? Dejadme que me ría un poco.

18 julio 2012

The Newsroom, un piloto desequilibrado y poco veraz


Atención, Spoilers. The Newsroom empieza de una manera brillante. Me parece excepcional  la presentación de Will McAvoy (Jeff Daniels), ese periodista que se reserva sus verdaderas opiniones de cara a un auditorio repleto de estudiantes y al mundo entero. Que ha optado por un periodismo acrítico, políticamente correcto y conciliador para obtener el éxito. Y que, en el fondo de su ser, es un librepensador.

Me resulta muy atrayente su agobio ante el debate enervante y poco respetuoso que se genera a su alrededor, su vértigo ante una situación que le resulta intolerante porque su conciencia lo abruma, y ese fantasma entre el público, esa mujer de rostro serio que actúa a modo de perturbador Pepito Grillo: una imagen desasosegante, que te atrapa y te sumerge de lleno en la narración.

14 julio 2012

Episodes, una caústica sitcom sobre la televisión y la amistad

Me he hinchado a reír. A carcajada limpia. Y eso, queridos amigos, no es nada fácil. Episodes es una sitcom excelente, vaya por delante la apreciación. Tiene unos diálogos brillantes, un sentido del humor cáustico e irónico, y constituye una corrosiva crítica del modus operandi de la industria televisiva americana. ¿De qué va? Nada más fácil de contestar: después de ganar un premio BAFTA, un matrimonio de guionistas inglés muy bien avenido es invitado por una network americana a hacer un remake de su show, Lyman’s Boys, en Hollywood. Y aquí empiezan los problemas: adaptación del guión, elección de actores, choque cultural… Esto por una parte.

Y ahora: ¿os acordáis de Joey, el tontorrón de Friends? Nunca me ha gustado demasiado el personaje y eso me ha llevado a pensar una sandez: que el actor no era bueno. Pues estaba equivocada. Matt LeBlanc, que se interpreta a sí mismo, demuestra en Episodes que no sólo es un excelente actor de comedia, sino que ¡incluso puede resultar atractivo en las distancias cortas! Y lo dice una persona que nunca ha sentido la más mínima atracción por los musculitos aniñados. En esta ocasión, sin embargo, su personaje rebosa encanto, simpatía y ternura. Es uno de esos golfos que saben muy bien qué tecla pulsar para encandilarte, con momentos autodestructivos que lo hacen muy humano.

07 julio 2012

La profunda humanidad de 'Call the Midwife'


Hacía tiempo que no veía un personaje tan entrañable, que traspasara la pantalla y se instalara en mi memoria con tal fuerza. Hacía tiempo que una serie no me transmitía de manera tan convincente valores morales y humanos fuera de lo convencional. Call the Midwife lo ha conseguido y, aunque en algunas ocasiones se desliza peligrosamente hacia el sentimentalismo, ha sabido mantener el equilibrio, logrando de nuevo una de las cosas que la BBC sabe hacer mejor: adaptaciones literarias con clase, ritmo, solidez argumental y un elenco actoral de los de triple reverencia.

Dejadme que os diga una cosa: Miranda Hart es una actriz maravillosa, una comediante inteligente que actúa tan bien como escribe como ha demostrado en la sitcom Miranda, y el papel de Chummy –Camilla Cholomondely-Browne-, la comadrona amable, corpulenta, aparentemente torpona, de familia eminente, hablar engolado y alma sin dobleces, uno de esos increíbles personajes que se instalan en tu corazón para no marcharse. Chummy dota de vida a la serie, y logra que Call the Midwife, junto a una moral que no se instala en lugares comunes, se haya convertido en una de esas joyas british que han mantenido en vilo a millones de espectadores empapando montañas de klínexs.