31 agosto 2012

Pretty Little Liars o los venenosos mensajitos de la bitch "A"

Ahora mismo estoy inmersa en una de las mejores series que he visto hasta la fecha: Oz. Por el momento, y hasta que acabe la sexta y última temporada, no voy a escribir más sobre ella. Esa es otra historia y será contada en otro momento, como diría el bueno de Neil Gaiman. Bien. Todo este asunto viene a colación de una cosa: cuando estoy viendo algo tan denso, duro y emotivo como Oz, necesito algún vacíacocos con el que aliviar mi mente. Y aquí entra Pretty Little Liars, o cómo una cabrona que firma unos venenosos mensajes con una inquietante “A” parece resucitar de entre los muertos para hacerles la vida imposible a sus amigas.

“A” es Alison, la típica cheerleader de instituto pero sin pompones, tan guapa y popular como desagradable. Pero Alison va más allá en lo que hemos visto infinidad de veces en las películas y series teenagers. Alison es una verdadera bitch. Retorcida, manipuladora, desalmada, intimidante… nuestra dear “A” sabe qué palabras pronunciar para someter y atormentar a sus amigas, unas adolescentes que todavía no han madurado lo suficiente como para mandarla más allá de la shit.

Todos hemos ido al instituto y conocemos a algún capullo/capulla que se creía el rey del mambo y acosaba a los más débiles, a los estudiosos, a los que no bailaban a su son. Alison encarna todo aquello que odiamos del instituto: las jerarquías, las guapas creídas, los matones… Porque en el instituto es donde nos encontramos por vez primera con los verdaderos hijoputas que pueblan el mundo. Sin embargo, para nuestra suerte (y la de sus amigas), Alison palma.

22 agosto 2012

Irreverencia y reconfortante mala leche en 'Girls'


A diferencia de lo que ocurre en demasiadas ocasiones con los pilotos, es decir, un gran arranque y después una caída en picado hasta estamparse contra el duro suelo, el piloto de Girls me pareció una mamarrachada. Ni me interesaron los problemas de la tal Hannah (Lena Dunham), ni me importó que sus padres le retiraran la paga para que se buscara la vida en la Gran Manzana (menuda pija con aires de bohemia consentida), ni me sentí identificada con esa vida sexual un tanto sucia y desagradable.

Fue entonces cuándo pregunté en Twitter: ¿qué hago? Y mis queridos followers me dijeron «sigue adelante, que después mejora». Como soy una persona de talante confiado y espíritu abierto (hasta que dejo de serlo, claro) pensé en darle una segunda oportunidad a Girls. Y eso que me reventaba de una manera atroz el tatuaje que lleva Hanna (Lena Dunham) en su gordiito y blandito bracito, un tatuaje tipo boli Bic realizado por su peor enemigo, que ella achaca «a la necesidad de controlar su cuerpo cuando engordó en la adolescencia».

A pesar de que me repateaba la prota, su cutre tatoo, esa ropa que le cae peor que un saco de patatas, su resistencia a trabajar para mantenerse y su facilidad para enseñar el culo en el sillón del apartamento de su «follamigo», seguí viendo Girls. Y hete aquí que al llegar al tercer episodio empiezo a sentir que el humor fluye y funciona, que −WTF−, me pego alguna buena carcajada con las chorradas ocurrentes que dicen los personajes y, poco a poco, me voy adentrando en el mundo de Jessa, Shoshanna, Marnie, Adam, Charlie, Ray… y ¡les voy cogiendo cariño y todo! Y así, de tirón y sin parar, llego hasta el final de la temporada y me digo a mi misma «¿Cuándo estrenan las próxima? En 2013. Mierda.»

14 agosto 2012

Hit & Miss: Mia frente al espejo

Decir que Hit & Miss tiene una fotografía deslumbrante es quedarse corto. Si a esto se le suma un guión personal y muy de cine independiente, una BSO que fluye junto a las imágenes aportando emoción y sentido, y un reparto extraordinario, logramos lo que raras veces ocurre: una serie sencillamente fantástica. Puedo aseguraros sin lugar a dudas que Hit & Miss es una de las mejores miniseries british que he visto hasta la fecha. Me ha dejado completamente anonadada.

De nuevo, como ya vimos en Exile o Shameless, el genio creador de Paul Abbott nos sumerge en una historia de vidas marginales y brumosas, donde las emociones, la búsqueda del yo, la soledad, el amor y la familia transitan por carreteras solitarias y húmedas, bajo los encapotados cielos ingleses. En esta ocasión, Cloë Sevigny (Big Love) encarna a Mia, un transexual e implacable asesino a sueldo que tiene dos armas peligrosas: una para los que persigue por dinero y otra, para ella misma, ubicada entre las piernas.

Porque para Mia, el pene que oculta entre los muslos, bajo las braguitas de encaje y los bodys sexy, es un artefacto mortífero para su propia identidad, que representa la frustración de su existencia y le recuerda el fantasma de un pasado que le atormenta y persigue. Mia, enfrentada al reflejo de los espejos −que sirve para mostrarnos su psique atormentada−, es un personaje perdido que se desvanece en la soledad de su enorme loft vacío, atrapado en la cárcel de su cuerpo.

07 agosto 2012

Exile, los secretos de una memoria rota


Ya recuperada de la ola de calor, regreso para contaros el maratón que hace unos días disfruté con Exile, un muy aceptable thriller psicológico, con el Alzheimer de telón de fondo, que un amable lector del blog me había recomendado. Made in BBC y acuñada por Paul Abbott (Shameless, State of Play), Exile me retiró del mundo durante tres fantásticas horas de deleite seriéfilo.

Pues bien, aunque parece que el verano no es la estación idónea para estos densos visionados, cogí una coca-cola fresquita y le dije a mi marido «aquí tienes a tu hijo». Cerré a cal y canto la puerta de la habitación y me sumergí de lleno en este intenso y absorbente drama. Aun así el maratón duró menos de lo que hubiera deseado, pues Exile solo consta de tres episodios que, además, se me pasaron volando.

En Exile confluyen temas como la huida de las responsabilidades, la lucha contra el odio y el rencor, la soledad, la búsqueda del sentido de la vida y la dureza existencial de las personas que conviven con enfermos de Alzheimer. Sin embargo, a pesar de la dificultad que supone acometer un tema semejante sin caer en el melodrama, Abbott y Brocklehurst, el guionista, logran momentos de alegría, de luminosidad entre el caos, y consiguen construir una historia que fluye sin atenazarnos la garganta a cada plano, repleta de humanidad.

03 agosto 2012

Breaking Bad behind the scenes

Ahora que Breaking Bad está emitiendo su quinta y última temporada, me ha apetecido seleccionar para vosotros algunas de las imágenes behind the scenes que me han parecido más graciosas e insólitas. Sí, tenéis razón. Este post de poco trabajo se debe a que las chicharras tras la ventana y el calor sofocante de agosto (90 por ciento de humedad relativa es casi vivir en un pantano) no me dejan ni pensar. 
Así que meted los pies en la piscina o en un barreño con cubitos, sorbed con avidez vuestro limón granizado o dad un lametazo a un Magnum de esos de capa extragruesa de chocolate y echad un vistazo a nuestros amigos Walter White, Jesse Pinkman, Saul Goodman, Gus Fring, Mike y compañía, que se lo pasan bomba entre lote y lote de metanfetamina, asesinatos y otras divertidas y bizarras tropelías. Son fotos del rodaje de la cuarta temporada y también hay una serie de imágenes en blanco y negro estupendas, de Ursula Coyote /AMC.