Una
niña pecosa, de largas trenzas pelirrojas, recita 'The Lady of Shalott' completamente abstraída, emocionada, entregándose por completo a la fantasía. Es una
niña huérfana, de once años de edad,
parlanchina, soñadora, impulsiva, emocional, que habla de una manera poética y un tanto relamida, como si viviera en el interior de un poema romántico. La niña se llama
Anne Shirley (Anne con “e” final, como a ella le gusta), aunque le encantaría que su nombre fuera Cordelia. Y cuando está triste, suelta frases como
«nunca puedo comer cuando estoy en las profundidades de la desesperación».
Este personaje entrañable es 'Ana de las Tejas Verdes' (Anne of Green Gables), creado por la novelista canadiense Lucy Maud Montgomery en 1908, pero sobre todo, es
una de las series más tiernas y entrañables que he visto nunca. Que sea parte de mi temprana adolescencia influye, porque todo lo que vemos desde el recuerdo parece teñido de esa aureola nostálgica que nos emociona. Sin embargo, desde una óptica más madura, la serie
sigue conservando ese encanto que la convirtió en un éxito en 1988 y 1989, cuando se emitió en España.
Aunque hay diversas versiones (varias películas y algunas series, como la del 1952 de la BBC), la serie a la que me refiero
se rodó en 1985 como película de tres horas de duración y fue dirigida por Kevin Sullivan para la CBC, e interpretada por
Megan Follows. En España, 'Ana de las Tejas Verdes' se emitió en nueve capítulos independientes, a los que se sumó la continuación, que fue rodada en 1987. La serie ganó un Emmy en 1986 al Mejor Programa Infantil, entre otros múltiples y merecidos galardones, aunque hoy en día sería considerado un drama dirigido al consumo familiar.