30 noviembre 2012

Pósters MUY seriéfilos…

El otro día, buceando en la red, di con un sitio web que recomiendo a todo aquel que le guste el cine, las series y el arte: Alternative Movie Posters. Mirando y mirando encontré algunas joyas: pósters inusuales, curiosos y artísticos de algunas de las series más famosas de la televisión.

He preparado una selección de los más atractivos, a los que sumo un par de trabajos del artista Michael Scott: el póster de ‘Breaking Bad’ (con el simbólico osito rosa) y el de ‘Lost’, que no se encuentran en la mencionada web. Personalmente me quedo con el de ‘Dexter’ y con una gran curiosidad: el póster de Star Wars con la alusión a los publicistas más fumadores y bebedores de la pequeña pantalla, aunque todos son excelentes.

Como de series de televisión hay pocos, añado algunos de cine que me parecen espectaculares por su carga expresiva y, por qué no decirlo, por ese punto friki que tanto nos gusta. Ideales para decorar paredes seriéfagas / cinéfilas y para hacer algún regalito molón de cara a las odiosas pero inevitables navidades. Espero que os gusten.

26 noviembre 2012

Accused, una serie dura, emotiva e impactante


'Accused' es una serie de la BBC dura, emotiva e impactante, que tiene la facultad de no dejar indiferente al espectador. Avalada por un International Emmy Award a la mejor serie dramática en 2011, está conformada por diez episodios independientes y autoconclusivos repartidos en dos temporadas. A unos argumentos de alto voltaje y gran carga dramática, se suman las interpretaciones de lujo de reconocidos actores británicos como Christopher Eccleston ('Doctor Who'), Robert Sheehan (Nathan en 'Misfits'), Juliet Stevenson, Andy Serkis (Gollum en 'El Señor de los Anillos'), Marc Warren (Dominic Foy en 'State of Play'), Naomie Harris (Eve Moneypenny en 'Skyfall'), Sean Bean ('Game of Thrones') y Anne-Marie Duff (Fiona Gallagher en 'Shameless'), entre otros.

Creada por Jimmy McGovern y escrita en colaboración con Danny Brocklehurst y Alice Nutter, la serie se adentra de una manera incisiva en la psicología de los protagonistas y hace reflexionar sobre temas tan relevantes como el valor de la vida, el honor, la venganza, la injusticia, la soledad, el peligro de la violencia impulsiva, la valentía moral, la traición y la mentira.

20 noviembre 2012

Ana de las Tejas Verdes, una serie para el recuerdo


Una niña pecosa, de largas trenzas pelirrojas, recita 'The Lady of Shalott' completamente abstraída, emocionada, entregándose por completo a la fantasía. Es una niña huérfana, de once años de edad, parlanchina, soñadora, impulsiva, emocional, que habla de una manera poética y un tanto relamida, como si viviera en el interior de un poema romántico. La niña se llama Anne Shirley (Anne con “e” final, como a ella le gusta), aunque le encantaría que su nombre fuera Cordelia. Y cuando está triste, suelta frases como «nunca puedo comer cuando estoy en las profundidades de la desesperación». 

Este personaje entrañable es 'Ana de las Tejas Verdes' (Anne of Green Gables), creado por la novelista canadiense Lucy Maud Montgomery en 1908, pero sobre todo, es una de las series más tiernas y entrañables que he visto nunca. Que sea parte de mi temprana adolescencia influye, porque todo lo que vemos desde el recuerdo parece teñido de esa aureola nostálgica que nos emociona. Sin embargo, desde una óptica más madura, la serie sigue conservando ese encanto que la convirtió en un éxito en 1988 y 1989, cuando se emitió en España.

Aunque hay diversas versiones (varias películas y algunas series, como la del 1952 de la BBC), la serie a la que me refiero se rodó en 1985 como película de tres horas de duración y fue dirigida por Kevin Sullivan para la CBC, e interpretada por Megan Follows. En España, 'Ana de las Tejas Verdes' se emitió en nueve capítulos independientes, a los que se sumó la continuación, que fue rodada en 1987. La serie ganó un Emmy en 1986 al Mejor Programa Infantil, entre otros múltiples y merecidos galardones, aunque hoy en día sería considerado un drama dirigido al consumo familiar.

16 noviembre 2012

Game of Thrones: temporada 3 'behind the scenes'

Esta semana, mi fiebre por 'Game of Thrones' todavía no ha remitido (ni creo que lo haga hasta el 31 de marzo próximo), al igual que no lo ha hecho una tos perruna y persistente que me está llevando a engullir por toneladas caramelos de miel y limón. Entre cof y cof me he entretenido mucho mirando algunas fotos behind the scenes (que me encantan) de nuestra serie favorita. En Winteriscoming.net he encontrado algunas pertenecientes al rodaje de la tercera temporada, donde podemos ver a Cersei, Littlefinger y Tyrion encaminándose hacia el lugar de rodaje.

Como con esto no me daba por satisfecha, he seleccionado para vosotros algunas de las fotos que más me han gustado de la primera y segunda temporada, que también aparecen en la citada página. Son imágenes muy interesantes que hablan por sí solas, y que revelan lo que ya sabemos: el gusto por el detalle y la magnífica ambientación con los que cuenta la producción. Sin más, os dejo con que os deis una vuelta por los escenarios de 'Game of Thrones'. Que disfrutéis. 

13 noviembre 2012

Algunas curiosidades de cara a la tercera temporada de Game of Thrones

El otro día, quizás fruto de la horripilante gripe que estoy pasando -ya estoy mejor, gracias-, y mis ganas de ver una serie entretenida y ligera, me levanté con cierta nostalgia por saber cómo iban los preparativos de la tercera temporada de Game of Thrones. Últimamente no he oído muchas noticias, aparte del rodaje en Marruecos, quizás porque la fiebre por el retorno todavía no ha comenzado (ya sabéis que regresará el 31 de marzo de 2013 como se anunció en la Comic-Con el pasado julio). Pero, como estoy en plena lectura de Danza de Dragones, me preguntaba qué estarían haciendo los miembros del equipo que, todo sea dicho, me suscitan una terrible envidia por la épica y divertida odisea que están viviendo.

Aunque la segunda temporada de la serie me gustó menos que la primera debido, sobre todo, a una cierta falta de ritmo narrativo, lo cierto es que en vista de los (fatales) estrenos del otoño la empiezo a echar en falta en mi parrilla. Volviendo a leer mi post Llamad a Peter Jackson para la tercera temporada de Juego de Tronos, creo que mi enfado de fan fatal (amo los libros de George RR Martin y me hubiera gustado una temporada a la altura del episodio de 'Blackwater') me hizo olvidar plasmar lo evidente: que Game of Thrones, a pesar de sus defectos, es una serie entretenidísima, con un reparto actoral estupendo, que te hace pasar muy buenos ratos si no la analizas con mirada de fiera al acecho.

08 noviembre 2012

Descubriendo los orígenes de Superman (especial Smallville II)


En mi anterior post hablábamos de los inconvenientes de ser un superhéroe y las dificultades emocionales que esto conlleva. Siempre he pensado que estaría bien una serie de humor y psicoanálisis, una suerte de In Treatment pero con tíos superpoderosos en traje de mallas. Si, por ejemplo, Spiderman fuera a la consulta del Dr. Weston y éste comenzara a decirle algo que no le gusta, sería divertido ver cómo su sentido arácnido le lleva a lanzar al terapeuta una telaraña tapabocas. Y sería fantástico que, para esta serie (que ya veo en mi cabeza), el creador fuera Kevin Smith, que en conocimientos frikis no le gana nadie.

Pero ya me estoy yendo de la bola, aunque no demasiado. Porque lo que le sucede a Clark en Smallville dejaría huellas emocionales a cualquiera. No poder decir a nadie lo que uno es, lo que siente, crearía conflictos al más pintado. Y ese sentimiento ambivalente que oscila entre aceptarse a uno mismo, asumiendo responsabilidades, y el deseo de ser una persona normal es lo que otorga al personaje del joven Superman de Smallville una faceta humana muy bien desarrollada, que consigue implicarnos emocionalmente.

Porque Smallville, cuando supera su dinámica de “monstruito la lía parda - Clark y los chicos lo atrapan”, y se adentra en la búsqueda de los orígenes tanto de Superman como de Lex, se convierte en una serie muy atractiva que pierde su componente adolescente, adquiriendo ese punto adulto y más turbio que le da un toque de calidad.

05 noviembre 2012

Cuando a Superman le salieron granitos en la frente (especial Smallville I)


Si los problemas de la adolescencia ya son bastante jodidos, supongamos que encima somos un superhéroe. Para mayores señas, Superman. Tener superpoderes que no podemos controlar y no saber nada de nuestros verdaderos padres (que nos arrojaron al espacio en un huevo volador) son algunas de nuestras menores dificultades, sobre todo si lo comparamos con nuestro enamoramiento de Lana Lang, una lánguida animadora de almendrados ojos verdes, que elige para sus escarceos a los musculitos más populares del instituto.

Para mayor desgracia (además de vivir en una granja de Kansas −eso sí es la Fortaleza de la Soledad, my friends−), nuestro pequeño pueblo está infestado por todo tipo de frikis mutantes debido a una lluvia de meteoritos que también dejaron la cabeza de Lex Luthor como una bola de billar. Pero Luthor no es nuestro enemigo. Todavía no. Sino un treintañero que no tiene nada mejor que hacer que pasar sus veladas con unos adolescentes con las hormonas a flor de piel.

Para más inri, Luthor Junior, que tiene una relación conflictiva y malsana con su papá, Lionel Luthor, se huele que no somos el cándido granjero que aparentamos, y se dedica, además de tomar espirituosos en su mansión, a espiarnos en cuanto nos damos la vuelta. Pues bien: todos estos ingredientes dieron como resultado Smalville, una de las series más ligeras y entretenidas que he visto (vacíacocos hasta límites de Gran Maestro Zen de la Desconexión), y con la que me he hecho maratones antológicos.