Inclasificable, brillante, hilarante, dramática, surrealista, sincera, honesta, atípica. Estos son algunos de los adjetivos que me vienen a la cabeza a la hora de definir ‘Louie’, un show que ha
roto esquemas para huir de lo convencional y que ha logrado convertirse en un fantástico descubrimiento a cada nuevo episodio. Porque ‘Louie’ consigue superar la etiqueta de ‘comedy-drama’, los esquemas preconcebidos, los formatos rígidos, las repeticiones de fórmula, para
sorprender al espectador con una libertad creativa que la aleja de todo lo que hemos visto anteriormente. De hecho, Louie C.K. aceptó la modesta oferta de FX para la realización del piloto, porque era la única cadena que le permitía el
control total de la producción.
Louie C.K. escribe, dirige, protagoniza y edita su programa, hecho que ha permitido una creación que transciende las clasificaciones y que
amalgama notas de terror, de surrealismo, de documental, de cine de arte y ensayo y de ‘stand up’. El autor ha conseguido ofrecernos en esta serie un
destilado de lo mejor de sí mismo, una culminación de sus trabajos anteriores como comediante y cineasta, donde refleja de manera insólita su personal visión del mundo, sus creencias, su faceta como padre, sus sueños, frustraciones, su sentido del humor y su amor por el cine y la música. Y todo esto lo ha unido a un reparto actoral de gran nivel, que incluye cameos excepcionales como
David Lynch, Chloë Sevigny, Mathew Broderick, Ricky Gervais, Robin Williams, entre otros, y conocidos comediantes de su círculo en Nueva York, que hacen de sí mismos.
Con tres temporadas en su haber, 'Louie' ha sido respaldada por la crítica y por la consecución de importantes galardones, entre los que destaca el
premio al Mejor Guión para Comedia y las nominaciones al Mejor Director y Actor principal en los Emmy 2012 y la nominación a Mejor Actor en los Globos de Oro del mismo año. La serie, basada a grandes rasgos en su propia vida, muestra la existencia de un padre divorciado, con dos hijas y custodia compartida. Louie es un hombre tranquilo, bueno y un tanto deprimido y pesimista, que trabaja de monologuista en diferentes clubs de Manhattan, y realizando giras por EEUU y Europa.